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Akarrú

Super 8

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Super 8, la última película dirigida por J.J. Abrams y producida por Steven Spielberg, parte presentándonos a un niño frágil y sensible, que ha sufrido la pérdida de su madre tras un accidente en la fábrica donde ella trabajaba. Es el joven protagonista, Joe Lamb (interpretado por Joel Courtney),  hijo del ayudante del alguacil, Jackson Lamb (interpretado por Kyle Chandler). Padre e hijo se han quedado desamparados sin la esposa y madre que mantenía unida a esta familia, y sin saber cómo afrontar la vida que viene.  Todo esto queda establecido en la escena inicial de la película, durante el funeral de la madre de Joe. Precisamente en este punto  aparece el primer misterio de la película,  la extraña visita Louis Dainard (Ron Eldard), que termina siendo sacado y arrestado en por el padre de Joe, por presentarse ebrio en el velorio.

Estamos en marzo o abril de 1979,  la música de Electric Light Orchestra (“Don´t bring me down”), nos transporta a esa época en la escena que nos mostrará a la pandilla de jóvenes, aspirantes a cineastas, que preparan un filme para presentar en un festival de  aficionados. Sabemos que Joe se ha refugiado en el arte de hacer modelos y efectos especiales para las películas en formato super-8 que dirige su vecino y amigo Charles (Riley Griffiths). El grupo por fin ha conseguido una protagonista para su película de Zombis, la bella Alice Dainard (Elle Fanning), una chica fuerte y de gran personalidad, pero que oculta el sufrimiento que le produce el alcoholismo de su padre Louis. Charly la ha convencido para que actúe una escena importante en la vieja estación de trenes de Lilian, el ficticio pueblo de Ohio donde transcurre la acción.

Es de noche y los muchachos se juntan en secreto, el tímido e inseguro Joe tiene la oportunidad de acercarse a la chica de sus sueños, y apenas es capaz de dirigirle la palabra mientras la maquilla. Es durante el rodaje de esa escena que ocurre un extraño accidente y un tren se descarrila espectacularmente frente a los niños, estos alcanzan a salvarse pero, la cámara ha quedado filmando, y registra una serie de extraños eventos que ocurren durante el accidente. Posteriormente  tienen un extraño encuentro, y los chicos huyen del lugar,  jurando no comentar nada. Cosas más misteriosas empiezan a suceder. Por las noches se producen cortes de luz, trozos de cables que transportan electricidad desaparecen, los animales huyen del pueblo, y otras cosas raras. La fuerza aérea aparece y controla el área del accidente buscando y recogiendo extraños cubos. Los chicos siguen intrigados, pero aprovechan todo esto para seguir filmando y ganar “valores de producción”. Joe y Alice enfrentan además la misteriosa oposición a su amistad por parte de sus respectivos padres. Hay varios  misterios en la película, y en muchas dimensiones.

J.J. Abrams quería hacer una historia como aquellas que veíamos en 1979.  Recuerdo esa época porque yo tenía la edad de los chicos de esta película en 1979. También escuchaba a ELO, Blondie, o guitarreaba imaginariamente a “My Sharona” de los Snacks, todas esas canciones que son partes de la banda sonora del filme. Por supuesto que veía las películas de George Lucas, o Steven Spielberg, igual que lo hacía J.J Abrams (tenemos la misma edad). Recuerdo que en ese tiempo íbamos con mis amigos al viejo cine de Chuquicamata y terminábamos con los pies sobre las butacas de adelante, por miedo al monstruo de Alien que podría estar reptando por el suelo, después de haber salido expulsado del estomago de John Hurt.

A esa edad vives esas historias, y las disfrutas con gran intensidad, pues aún eres niño. Quieres ver monstruos, alienígenas o zombies, muchas explosiones,  acción y por supuesto misterio. Spielberg contaba ese tipo de  historias, pero las llevaba a otro nivel. Eventos extraordinarios que pasaban en pueblitos perdidos en Estados Unidos, películas que en apariencia trataban de monstruos, o alienígenas, pero en realidad hablaban de otra cosas, como el divorcio de los padre, o las dificultades de la relación padre hijo, cosas que que no lograbas identificar claramente a esa edad, pero que te llegaban a nivel inconsciente. Son historias  más profundas de lo que parecen.

Todos los elementos de las películas de Spielberg están en Super 8. Desde la música de Michael Giachino, que cita a John Williams en Encuentros Cercanos del Tercer Tipo y  E.T. Los guiños son diversos, los militares desalojando el pueblo por un lado e ingresando con camiones con extrañas inscripciones por la otra vía, como en Encuentros Cercanos, las carreras en bicicletas, y los niños como en de E.T. Pero hay también otras referencias a otras películas de ciencia ficción similares. Muchas de las cosas que pasan en esta película a mi me recordaron esa maravillosa película animada, “El Gigante de Hierro” de Brad Bird.

Super 8 es una película de 1979 filmada en 2011. Es la película de Spielberg que a J.J. Abrams le habría gustado filmar. Yo no sé si a un niño de 13 años de 2011 le llame la atención una película de 1979, pero sí creo que le va a gustar esta película. Aunque tiene muchos homenajes a Spielberg, es  una película de J.J. Abrams, hay mucho de este director. Están los guiños a Lost, y Cloverfield, sus obsesiones por la nanotecnología, cierta clase de monstruos, y las organizaciones que conducen experimentos secretos, incluidos los científicos en batas blancas explicando sus experimentos ante las cámaras. Y por cierto las referencias a sus abuelos Kelvin y Lilian.

Es una película muy entretenida. Con ese estilo de Abrams y de Spielberg de ocultar a los monstruos el mayor tiempo, buscando producir mediante  la insinuación del peligro, más que a través del despliegue de efectos especiales. Spielberg debía recurir a este estilo porque no contaba con la tecnología para generar monstruos que no decepcionaran. Esa precisamente es la clave del éxito de Tiburón, por ejemplo, eso y el genial uso de la música por parte de John Williams.

J.J. Abrams no tiene necesidad de esto, si se limita en el uso de efectos especiales es por una decisión consciente, está haciendo un homenaje.  Los mejores efectos están en  la escena del descarrilamiento, toda la batería de FX  aparecen al final, e incluso están diseñados para que parezca algo hecho a fines de los 70, con stop-motion incuido. Insisto en que es una película de 1979 filmada con las técnicas de hoy, pero emulando el espíritu de las películas de esa época.

Por cierto la película tiene varios anacronismos, y errores, pero en el balance estos se pueden perdonar, porque no vamos a arruinar la diversión porque alguien se equivocó en considerar que el Walkman, y el Cubo Rubik llegaron un par de años después. A mí me gustaron muchas las actuaciones de los jóvenes actores, todos lo hacen muy bien, la película se hace divertida y fresca gracias a ellos. Les sugiero que se queden a ver los créditos finales, van disfrutar y reírse un rato. Estoy seguro que la pasaron muy bien haciendo esta película, y está claro que muchos de estos chicos van a salir en más de una película nueva.

Superficialmente, o para el espectador casual, esta es una película con una receta repetida y segura. La gente al salir va a tener la sensación de que ya ha visto muchas películas iguales a esta. Esto, claro, es a propósito. Es una película estructurada de acuerdo a la receta de Spielberg. Al igual que lo que hizo con Star Trek en 2009, Abrams parte desde un concepto establecido, un modelo, un patrón, lo abre, lo estudia, lo deconstruye, y luego  lo vuelve a armar, pero de otra forma. No faltará el que piense que todo esto es un simple pastiche.

Es evidente que Super8 tiene mucho de autobiografía. Cuando tenía 10 años el J.J Abrams convenció a su abuelo Kelvin para que le comprara una cámara Super 8, por que “necesitaba filmar películas”, con la ayuda de su abuelita Lilian (“es mejor que haga películas a que se meta con drogas”) consiguió su primera Super8, como nos cuenta en su charla TED sobre la Caja de Misterios de 2008. Es esa charla la clave para entender Super8. Esta película es una caja de misterios, o mejor, varias cajas de misterios una tras otra. No sólo el misterio de que venía en ese tren, cómo ocurre el accidente, qué fuerzas extrañas están detrás, o si existe realmente una amenaza al pueblo. El otro misterio principal es  de qué se trata realmente esta película. Es una película de madurez, de fin de la infancia, y de superar la pérdida los seres queridos. Es sobre el hijo que debe enfrentar a su padre para resolver una situación, que el adulto no ha querido afrontar, donde el hijo le enseña al padre a superar su ira, a supera su pérdida y frustración, donde el hijo le enseña al padre a perdonar, y le pide que enfrenten juntos lo que viene.

“Cosas malas pasan, pero tú todavía puedes vivir”, dice en un momento Joe. Esa frase resume finalmente el mensaje más importante  que Abrams quiere transmitir. Durante 112 minutos nos muestra como un chico triste e inseguro se supera, se convierte en líder y héroe, enfrenta a su padre, enfrenta a los monstruos, y no sólo sobrevive, sino que ayuda a que todos superen sus problemas y sigan adelante. En el proceso pierde algo, que era muy querido y apreciado, pero aprende que en realidad a veces es necesario perder ciertas cosas, para quedar más liviano y poder crecer.

Yo no soy una persona nostálgica, y cuando fui a ver Super 8 pensé que me encontraría con una película así. Se habla por ahí que esta es una película para nostálgicos, para gente que quiere revivir las películas de hace 30 ó más años. No es así, y me alegro de eso. Porque uno no debe quedarse pegado en el pasado. La nostalgia puede ser una trampa, y conozco a muchas personas que no dan el paso adelante, que no se liberan del pasado. Ese es el otro mensaje de Abrams, creo que es lo que hace que me gusten sus películas  y series de televisión, no sólo porque somos contemporáneos, sino porque vemos al pasado como lo que es, un bonito lugar, que vale la pena recordar, pero que ya superamos, porque debemos seguir.

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