El tiempo ha llegado,

dijo la morsa, de hablar de muchas cosas...

Akarrú

Hijo de dios nacido de virgen

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La historia de nacimiento dell santo maravilloso hindú Vyasa, tal como nos la relata Josehp Campbel, es asíl:

El abuelo de Vyasa, Vasu, acababa de casarse, y vinieron a verlo algunos parientes que estaban cazando, y lo invitaron a ir de caza la noche de su boda. En la India es pecado no tener relaciones con la esposa cuando ella está en condiciones de ser fecundada. Equivocadamente, creían que esa condición se daba inmediatamente después del periodo menstrual. Sea como sea, justamente la noche que él se suponía que estaría con su esposa, sus parientes lo invitaron a una cacería, y él aceptó, pensando que era su deber, o dharma, del que era devoto, hacer lo que querían sus parientes. Mientras Vasu estaba allí, en una región de gran belleza, con árboles en flor, sele ocurrió un pensamiento muy erótico y tuvo un orgasmo cuya emisión logró depositar en una hoja. Le dió esta hoja a un pájaro para que se la llevara a su esposa y la fecundara, pero el pájaro en su vuelo fue atacado por un halcón y el objeto valioso cayó al río Ganges donde lo tragó un pez hembra que quedó inmediatamente fecundada. Este pez fue capturado por un pescador y cuando lo abrieron encontraron una niñita.

Esta niña creció y se hizo muy bonita, pero tenía un terrible olor a pescad, y, de hecho, ese fue el nombre que recibió: Olor a Pescado. El pescador que la había pescado le dió por trabajo transportar a la gente de una orrilla a otra del río. Toda esta historia, por supuesto, es simbólica. Pues bien, esta chica, Olor a Pescado, estaba transportando gente de un lado a otro del río. Un gran yogui en el bote fue atacado súbitamente por el deseo y en la mitad del Ganges le propuso que hicieran el amor. Ella vaciló. - No, hay gente gente mirándonos desde la orilla. - Oh, eso no es nada – respondió el yogui –, produciré una niebla. La niebla descendió sobre ellos, y ella dijo:  - Además soy virgen, y no sería correcto. A mi padre no le gustará. - Bueno - dijo él -, yo soy un yogui, y puedo restaurar tu virginidad. Es fácil. - Se hizo como él quería, y ella continuó con su trabajo. Cuando llegó la hora del parto, fue a una islita y dió a luz a un niño llamado, por supuesto, Vyasa. El chico se volvió en este maravilloso santo. No bien nació, dijo: “Cuando me necesites, solo piensa en mí, Madre, y yo apareceré”. Y partió caminando bosque adentro.” – Joseph Campbell, “Tú eres eso”, editorial emecé, pags. 105-106.

Vyasa es el autor mítico del poema épico hindú Mahābhārata.

Las historias de dioses griegos engendrando hijos con ninfas son numerosas, como entre los indios americanos las de niños concebidos en virgenes a través de un rayo solar. El joven guerrero pregunta a su madre por su progenitor y emprende el viaje en busca de la morada del sol, su padre. Para los celtas o germanos el heroe es hijo de un guerrero muerto, que le concibió antes de partir a la guerra.

Buda nace del costado de su madre Maya, y algunos sostienen que a madre de Buda era virgen, y su nacimiento mítico es a través del costado de su madre.

Entre los veinticuatro Thitankaras, salvadores del mundo, en la religión jainista, que anticipan muchos de los elementos que encontramos en Buda y Cristo, encontramos a varios que nacen mediante la encarnación, o descenso, de un dios en una reina. Aunque no necesariamente virgen, la concepción es milagrosa, de origen superior.

Mahavirá, el vigesimo cuarto salvador thitankara, y fundador del jainismo, enseñaba a sus discípulos que “después de su parto, el dios Indra lo había tomado de su madre Triśala, lo había bañado en la leche divina de la vaca Surabhi, con los rituales adecuados para el último Tirthankar que existiría en el mundo, y luego se lo devolvió a los brazos de su madre.”

Mitra, el Señor de la Luz, el dios competidor de Cristo durante los primeros 3 siglos de nuestra era nace el 25 de diciembre, de la tierra. En egipto en esta fecha era tradición gritar desde las casas “la virgen ha parido un niño”, de acuerdo de lo que nos cuenta Frasier en La Rama Dorada.

La idea más interesante del cristianismo puede ser la de la encarnación del Verbo,  como se describe en el evangelio de Juan. La idea de la “Palabra de Dios”, el Logos, hecho carne. El logos, como el elemento constituyente de todas las cosas fue planteada por Heráclito, el filósofo pre socrático, quinientos años antes de Cristo.

Podríamos seguir analizando los principales símbolos del cristianismo, y encontraríamos antecedentes en muchas otras religiones, y mitos más antiguos y de diversos origenes.

Todos estos símbolos son elementos compartido por las distintas religiones y creencias humanas. Son imágenes, cuyo sentido se ha perdido,  en el afán de tratar de interpretarlas literalmente.

A lo mejor el cristianismo sea la sobreviviente, en occidente, de un feroz proceso darwiniano en que muchas religiones antiguas luchaban por convertirse en la guía espiritual oficial del imperio romano. Es probable que gracias a un hábil manejo político lograra el favor de emperadores y lograra imponerse. Pero no deja de ser interesante, que mucha de las viejas religiones, que las religiones y filosofías paganas, encerraban los mismos misterios, que el cristianismo, y que eso no es más que otra demostración de la unidad esencial del género humano.

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