El tiempo ha llegado,

dijo la morsa, de hablar de muchas cosas...

Akarrú

Devorar al dios

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El sacerdote se acerca al fiel, ofreciéndole la comunión, en la forma de un trozo de masa, “recibe el cuerpo de dios”  le dice, y  con humildad el feligrés repite una fórmula diciendo de que no es digno de recibir el divino alimento. En días previo se había abstenido de comer y beber agua. En los templos las imágenes de los ídolos habían sido tapadas en señal de luto.

Los mexicanos nativos conocían perfectamente el misterio de la transubstanciación, la consagración del cuerpo de cristo que se realiza en la eucaristía o misa, porque dos veces al año participaban de un misterio similar, en la ceremonia donde comían la carne y los huesos del gran dios Huitzilopochtli.

El relato nos llega a través del cronista jesuita José de Acosta, y citado por Fraser en La Rama Dorada:

“En el mes de mayo, hacían los mexicanos su principal fiesta de su dios Vitzilupuztli, y dos días antes de la fiesta, aquellas mozas que dijimos arriba que guardaban recogimiento en el mismo templo y eran como monjas, molían cantidad de semilla de bledos, juntamente con maíz tostado, y después de molido, amasábanlo con miel, y hacían de aquella masa un ídolo tan grande como era el de madera […] [hombre jóvenes y] las vírgenes, transportaban el ídolo en sus andas al pie del gran tempo en forma piramidal y subían con él los estrechos escalones acompañados de música de flautas, trompetas, cornetas y tambores. Y al tiempo que  subían al ídolo, estaba todo el pueblo en el patio con mucha reverencia y temor[…]”

[…] Las doncellas sacaban de su recogimiento unos trozos de masa de maíz tostado y bledos, que era la misma de que el ídolo era hecho, hechos a manera de huesos grandes, y entregábanlos a los mancebos, y ellos subíanlos arriba y poníanlos a los pies del ídolo, por todo aquel lugar, hasta que no cabían más. A estos trozos llamaban los huesos y carne de Vitzilipuztli. Puestos allí los huesos, salían todos los ancianos del templo, sacerdotes y levitas, y todos los demás ministros, según sus dignidades y antigüedades, porque las había con mucho concierto y orden con sus nombres y dictados. […] Tras estos salían los dioses y diosas que adornaban en diversas figuras, vestidos de la misma librea, y poniéndose en orden alrededor de aquellos trozos de masa, hacían cierta ceremonia de canto y baile, sobre ellos, con lo cual quedaban benditos y consagrados por carne y huesos de aquel ídolo.”

”[…] Concluidas las ceremonias, bailes y sacrificios, íbanse a desnudar y los sacerdotes y dignidades del templo tomaban el ídolo de masa y desnudábanle de aquellos aderezos que tenía, y así a él como a los trozos que estaban consagrados, los hacían muchos pedazos y comenzando desde los mayores, repartíanlos y dábanlos a modo de comunión a todo el pueblo, chicos y grandes, hombres y mujeres, y recibíanlos con tanta reverencia, temor y lágrimas que ponía admiración, diciendo que comían la carne y huesos de dios, teniéndose por indignos de ellos; los que tenían enfermedades pedían para ellos y llevábanselo con muchas reverencias y veneración”.  – José de Acosta, Historia Natural y Moral de las Indias.

A los conquistadores españoles de Perú y México les pareció que los ritos paganos nativos era falsificaciones diabólicas de los sacramentos cristianos, y no es para menos, porque estos ritos, que recuerdan a la eucaristía, también incluían sacrificios humanos, donde se sacrificaban a los enemigos prisioneros capturados en “las guerras floridas”.

El rito de la ingestión del dios es antiquisima, y está estrechamente relacionada con el establecimiento de  la agricultura. Casi siempre se consagra una masa, preparada con el primer grano de la cosecha.

Los judíos comen panes ácimos, un pan sin levadura, en pascua, para recordar el hecho de que tuvieron que abandonar precipitadamente Egipto, sin tiempo de elaborar apropiadamente el pan.

Se nos cuenta que Jesús celebra la cena pascual con sus discípulos, pero toma el pan ácimo y, junto con el vino, los consagra dándole un sentido nuevo. En la misa católica el sacerdote afrima que  fue Jesús el “que nos mandó celebrar estos misterios”, y es curioso que se use la palabra misterios, porque muchos siglos antes esos misterios ya se celebraban en  Eleusis, en honor de la diosa girega Demeter.

Los misterios Eleusinos

Los Misterios nos dieron la vida, el alimento; enseñaron a las sociedades la costumbre y la ley, enseñaron a los humanos a vivir como humanos – Cicerón

Los Misterios Eulesinos eran los ritos más importantes entre griegos y romanos en la edad antigua. Unos misterios que se realizaban durante el periodo de pascua, que corresponde al inicio de la primavera, y que transmiten el misterio dela muerte y la resurrección, que los antigüos observaron en la naturaleza, y que después extrapolaron al plano espiritual con la promesa de una vida después de la muerte física.

Estos ritos se relacionaban al mito del Rapto de Perséfone, la hija de Démeter, diosa de la vida, la agricultura y la fertilidad. Los romanos la conocían como Ceres, de donde viene el término cereal.

Hades, el dios del inframundo se enamora de Perséfone, la hija única de Démeter y con ayuda de Gaia, la madre tierra, que se abre a los pies de la doncella, logra su propósito de  raptarla y llevarla a su reino.

Démeter busca desesperadamente a su hija por todo el mundo, descuidando sus deberes como diosa, lo que provoca que la tierra se hiele, y la gente muera de hambre, durante el que fue el primer invierno de la historia.

En un descanso de su búsqueda Démeter enseña el secreto de la agricultura a Triptólemo, prícipe de Eleusis, a quien  entrega un grano de trigo y le enseña como arar y sembrar el grano. Finalmente Démeter logra recuperar a su hija, con lo cual llega la primavera. Sin embargo, como Perséfone en su estancia en el inframundo ha comido un fruto de los árboles que crecen allí, debe volver con Hades. Zeus decreta que la joven vivirá tres cuartas partes del año con su madre, y un periodo de tres meses deberá descender al reino de Hades como su consorte.

Habían dos clases de misterios, los menores que se celebraban en una fecha alrededor de marzo, y los mayores en septiembre, que requerían un mayor grado de preparación, por parte de los futuros iniciados. En el climax de estos misterios, los iniciados entraban al Telesterion, donde se celebraba la parte más sagrada de los ritos. Los iniciados no debían revelar nada de lo visto en esta ceremonia, bajo pena de muerte.

En estas ceremonias se consagraba el pan y el vino, y se cree que estos eran preparados con ingredientes que incluían algún alucinógeno, lo que predisponía a los iniciados a las visiones que contemplaban en el Telesterion, que producían una experiencia extática de muerte y resurrección muy poderosa, de la que participaron grandes personajes de la antigüedad, como Platón, Aristóteles, Marco Aurelio y Cicerón, quienes quedaron muy impactados con lo acontecido.

La influencia de Eleusis es muy notoria en otros ritos, como los de Dionisios, Atis, Adonis y Mitra y no veo porque no podemos pensar que haya influenciado en la cultura judía, y fuertemente en el rito cristiano.

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